miércoles, 12 de marzo de 2008

Serán inútiles las calles

Empieza la chingada cosquillita.
Comienza el terrible ardor.
Ya se siente llegar la hora atroz
en la que tu recuerdo se instala.
Serán inútiles las calles,
las palabras de papel de estraza,
las de celofán,
las gargantas donde anida mi nombre,
los cuadernos que registran mi dirección,
las manos que me buscan,
las que me evaden.

Hoy de nada servirán las misivas anónimas
que de vez en vez aciertan a decirme algo.

Para qué la palabras,
para qué si en su inutilidad han de transcurrir,
se han se escurrir por mis labios
como savia amarga.

Comienza mi terrible viaje…

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